jueves, 13 de agosto de 2015

Relato erótico, “Noche de verano”


“Si existiera la máquina del tiempo, volvería a revivir este momento.”

Claro que sí, es por eso que vuelvo a pensarlo para escribirlo y compartirlo con ustedes.

Una noche de Verano, hacía calor, me puse un conjunto de minifalda blanco y dorada, musculosa a tono y arriba una prenda hecha al crochet, también blanco, delicado, al cuerpo,  pequeño. Sandalias al tono y detalles dorados, maquillaje delicado, pelo suelto, algo ondulado por la humedad. Mi prenda interior una cola less blanco a estrenar.

Me sentía linda, no por lo que vestía, sino porque una vez más me encontraba con él…
(Hago referencia al mismo ser humano, del relato anterior).

Llegamos al mismo tiempo, él desde un lado, yo del otro, cuando lo vi a lo lejos, me hice “la linda”, comencé a caminar imaginando que era una modelo en la pasarela, en una línea imaginaria, para marcar mejor el movimiento de mis caderas a pocos metros antes de tenerlo enfrente sonreí y le dije ¡qué haces!, qué casualidad, van a pensar que vinimos juntos jejejeje, puso cara de sorprendido, me dijo ¡qué linda estás!, recorriéndome con sus ojos de arriba abajo, a ver una vueltita, accedí, y respondí, ¿si?, ¡bueno gracias! Lo saludé con un pico y luego caminamos unos metros para tocar el portero del edificio.

Fue una juntada de amigos, en la terraza, a la cual se accedía por ascensor hasta el último piso y luego subiendo un piso por escalera.

Llegamos saludé y me senté, ya estaba todo hecho, la ensalada, el postre, las bebidas frías, llegué después de la hora acordada… pero el asado aún no estaba, ya que “mi chico” fue el asador, apurado, se puso en cuero y a la parrilla.

Hubo que esperar un poco… Pero valió la pena la espera, parecía que me llevaba el mejor premio, eligió el mejor corte para servirme y a discreción, literalmente hasta llenarme la panza.

Charla con amigos, miradas a la parrilla, aliento al asador, en eso escribo un whatsapp, “estás lindo” y a los minutos recibo la respuesta, “vos también, quiero un beso.”
Abrí el mensaje, lo leí, respondí con una mirada fija y una sonrisa.

Post asado, postre, baileys, nos sentamos juntos para hacernos alguna que otra caricia, me reclamo el beso, pero le dije acá no.

Para remediar su cara de enojo, le dije no quiero un pico, quiero un beso apasionado y preferentemente en otro lugar, donde no nos vean, me acerqué y le dí un beso en la comisura de los labios…

El encuentro se extendió hasta el amanecer… nadie quería retirarse, con otra pareja amiga estábamos buscando un lugar más íntimo, ellos encontraron un rincón.

Le dije ¿vamos?, la estábamos pasando genial no quería irme, pero no soportaba tenerlo tan cerca sin tenerlo sólo para mí, apartados en algún lugar.

Saludamos y la dueña de casa nos acompaña para abrirnos la puerta, bajamos por las escaleras y en eso, ella dice, las llaves, “¿dónde están las llaves?, espérenme acá”. “Bueno” dijimos a dúo.

Inmediatamente nos besamos apasionadamente, con ganas de violarnos, la noche entera esperando ese momento, calentura potenciada quien sabe a qué número.

No nos despegábamos, ejerciendo un poco de fuerza sobre su mandíbula y él sobre la mía, para besarnos más profundo, algo de violencia para levantar mi pollera,  acariciarme entera y notar que no tenía corpiño, escucho un nooo y encima te venís así, me volves loco.

Me detuve, lo mire fijamente a los ojos y le dije “vos, me volves loca… quiero violarte guachito, te tiraría al piso”. Salió la putita que llevo dentro y lo asusté, me respondió “bueno, pero con amor”.

Su cara de cara de susto y el tono con el cual me respondió, me hicieron bajar los decibeles en forma inmediata, me reí y le dije, “siempre, no te asustes bebote”

Lo abracé con ternura, sin dejar de ser putita…

Con la inseguridad de no saber si seguir o no, estábamos esperando a oscuras,  esas llaves que no encontraban o “las fueron a fabricar” en algún momento alguien se asomó, nos vio y dijo en voz alta, dejalos no los interrumpas, están muy entretenidos…

“Seguí”, “besame” me dijo al oído, lo besé suavemente, pero mis manos estaban inquietas, desabroche su cinto para investigar su interior, con la poca luz que había lo miré a los ojos y sin dejar de hacerlo, lentamente bajé con mi boca entre abierta, mostrándole mi lengua, hasta ponerme en cuclillas, acaricié su tronco, succioné fuerte y profundo, lo fregué por mis mejillas.

Se agacho para besarme y levantarme, tomados uno del otro de la cintura, seguimos besándonos, mi prenda interior estaba completamente húmeda y el roce con su miembro, generaba deseos pertenecernos y terminar de ser correspondidos…

Levante mi pierna y la apoyé sobre su hombro, dejé por un instante que entrara solito, sin ayuda y lo retuve con mis músculos vaginales…

Ganas de seguir profundizar, pero no… no se podía, al menos ahí y en esas condiciones.

La dueña de casa bajó las escaleras con las llaves en la mano, cuando escuchamos sus pasos, nos separamos en el acto, acomodamos la ropa en segundos, “¿todo bien?” nos preguntó, todo perfecto, respondí, me miré en el espejo del ascensor, tenía los labios rojos como recién pintados y mis mejillas rosadas.

Nos despedimos en la vereda y no pudimos esperar que nuestra amiga vuelva al edificio, ya estábamos pegados de nuevo, mientras él buscaba las llaves en su bolsillo, “supongo que esto termina en otro lado”,  me reí y respondí, “eso ni lo preguntes, arranca y vamos”.


Gloria Parque.


sábado, 8 de agosto de 2015